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Los celos en la pareja ¿Cómo superarlos?

El pasado mes septiembre de 2008 realicé un artículo para el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP), acerca de los celos.

A continuación presento el texto y amplío la información con algunas estrategias eficaces para trabajarlos:

Los celos en la pareja ¿Cómo superarlos?

Los celos son la emoción que se produce ante la posible pérdida de una persona, que nos proporciona seguridad  psicológica y bienestar emocional.

Ya desde nuestra infancia, aprendemos a sentir celos como una estrategia para conseguir las atenciones de nuestros padres o familiares, que en esos momentos de nuestras vidas resultan tan cruciales para nuestro desarrollo y nuestra supervivencia.

Con ello, no estamos diciendo que esta emoción aparezca siempre de manera consciente y con el fin de “manipular al otro”, sino más bien que se ha aprendido de manera automática y surge de manera espontánea y natural, en función de nuestro aprendizaje y de las oportunidades que nos hayan facilitado para expresar otras emociones más sanas y productivas.

Es muy común además, que se interpreten los celos como el grado de interés o la importancia que a nivel emocional, tiene alguien para el otro. Es decir, “si siento celos es porque te quiero”, cuando en realidad debería traducirse a “si siento celos es porque tengo miedo (al riesgo de perderte, desenvolverme sin ti, etc.)”.

Sin embargo, esta manera no es la más idónea para expresar y pedir afecto o amor y puede perpetuarse y acarrear dificultades con los otros, y con uno mismo.

Es por ello, que debemos trabajar para determinar hasta que punto esta emoción está resultando enfermiza y coarta nuestro modo habitual de actuar. Aspecto que dependerá entre otras cosas, de su intensidad y del desencadenante que la provoca (si se trata de una causa justificada, o más bien es fruto de nuestras interpretaciones e inseguridades). Teniendo en cuenta siempre, que (sea o no justificado o no), está en nuestras manos el hecho de gestionarla y abordarla de una manera que sea menos perjudicial y destructiva.

¿Cómo gestionar mis celos?

Los celos, como una reacción de alerta ante un bajón amoroso en una relación de pareja (o en cualquier otra relación), pueden ser en algún momento saludables y constructivos. Y pueden motivar a revisar, promover mejoras la relación y mantener los esfuerzos de manera consciente para no perder a esa persona querida.

Sin embargo, esto dependerá de la intensidad de la emoción. Cuando esta emoción, nos incapacita, nos limita las acciones de nuestra vida cotidiana y nos dicta nuestras emociones. Es decir, cuando por estos celos dejamos de ser libres y de llevar la vida que llevábamos antes, estos celos se convierten en patológicos.

¿Qué hacer?

  • Analizar la situación. En ocasiones, los celos aparecen como consecuencia de malas interpretaciones o de situaciones ambiguas. En vez de parar a pensar en otras posibles explicaciones, la persona con predisposición a ser celosa se permite que las emociones inunden su razón. Por este motivo, es muy importante tomarse un momento para analizar tanto las impresiones como los pensamientos que atraviesan la mente en estos momentos.
  • Revisar y cambiar nuestras creencias acerca de las relaciones: Cada persona tiene unas ideas muy subjetivas acerca del amor. A menudo esas ideas están muy instauradas y nos dificultan e impiden sentirnos bien con las relaciones de pareja. Tratar de identificarlas, hacerlas más flexibles y cambiarlas, será de gran utilidad para nuestro bienestar emocional. Algunas de las creencias más comunes son: – El otro debe amarme mucho y en todo momento mientras yo quiera que sea así. – Es terrible que mi amor no sea correspondido como yo quiero.   – No puedo soportar que el otro no me demuestre que me quiere tanto como yo a ella/él – Soy una persona inadecuada e indigna de amor, porque X no me quiere. – Si esta relación se acaba nunca encontraré a nadie a que le pueda reemplazar.

     – Seré infeliz toda mi vida porque no puedo ser feliz sin esta relación.

     – Tengo que estar absolutamente seguro/a en todo momento de el otro me ama.

    – Necesito el amor de esta persona para vivir.

    – Si el otro me engaña los demás se reirán de mí.

    – Si el otro me engaña, pensarán que soy un idiota y no podré soportarlo.

  • Dejar de compararnos con los otros. Generalmente como humanos en sociedad tendemos a la comparación con los otros y a la competencia. Sin embargo en el terreno del amor esto no nos va a llevar a ninguna parte. No es nada sano y constructivo comparar nuestro físico o aptitudes con las de otro. Tenemos que aceptar que si nuestra pareja nos ha escogido es porque le gustamos. Y por ello será útil potenciar nuestros puntos fuertes y desarrollarnos como personas, comparándonos exclusivamente con nosotros mismos. Si nos sentimos orgullosos de nosotros y de nuestra vida, la comparación con los otros disminuye. Y cuando la competencia no existe, se es menos vulnerable a sentir celos.
  • Valorar nuestra capacidad de control sobre la situación. La gran parte de nuestros males está en nuestro intento por controlar aspectos que no controlamos. En el ámbito de las relaciones, a menudo hacemos esfuerzos para “retener” a cierta persona a nuestro lado o para que ésta se sienta bien con nosotros. Sin embargo, mal que nos pese, no tenemos capacidad para controlar las emociones, intenciones y deseos del otro. Será útil dejar de hacer “esfuerzos en vano” y tratar de trabajar aquellos aspectos que sí que controlamos y que dependen de uno mismo.   Aspectos como la comunicación con mi pareja, mi actitud hacia ésta, mi manera de gestionar los conflictos, la predisposición que tengo a escuchar, etc. Estos aspectos sí que aumentarán la probabilidad de que nuestra pareja nos valore y quiera quedarse a nuestro lado, de manera voluntaria.
  • Plantearnos la utilidad del la emoción: Los pensamientos y preocupaciones que surgen cuando estamos celosos, normalmente no tienen ninguna ventaja y nos nos facilitan poder resolver la situación de la manera adecuada o tomar decisiones. El trabajo consistiría entonces en ser capaz de reflexionar y hacer un análisis de la poca utilidad de esa emoción.
  • Revisar nuestra dependencia emocional. Darnos cuenta de hasta qué punto necesitamos de la aprobación del otro y de su apoyo, para mantener elevada nuestra autoestima. Si basamos gran parte de nuestro estado emocional en la relación, cualquier posibilidad de perderla va a resultar una amenaza muy profunda. Y trataremos de impedirlo, en este caso, de la manera más emocional y llamativa posible.  Cuantos más recursos personales tengamos, más independientes seamos y más apoyo de otras personas, menos miedo tendremos a enfrentarnos con la soledad.
  • Reconocer la libertad del otro. Es importante respetar y entender la libertad e independencia de cada uno de los miembros por separado. Reconocer que éste tiene otros pensamientos y necesidades, que pueden diferir de los nuestros. Cuando uno de los integrantes de la pareja se cree propietario de los sentimientos de él o de ella, el equilibrio se rompe y aparecen los celos.
Raquel Ballesteros, 2010@ www.vivirconilusion.com
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